Ahora bebemos agua limpia y no tenemos que preocuparnos por el agua contaminada

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Sandra Landica, vive en la comunidad de San José Dipina, Waslala. Foto: Nathalie Fernández/WaterAid

 

Sandra Landica y su familia, se mudaron a San José Dipina, comunidad del Municipio de Waslala, Nicaragua. Ella sueña con lograr muchos de sus objetivos para que su familia tenga una vida  prospera. Sandra y el resto de los residentes de San José Dipina no tenían acceso a agua limpia y segura hasta a mediados del 2017. Sandra y sus dos hijos recogían agua de un arroyo cercano. Algunas casas tenían mangueras improvisadas que traían agua del arroyo y esas casas servirían como puntos de recolección de agua para los miembros de la comunidad.

En el caso de Sandra, ella recogía agua de la manguera de la iglesia y en algunos casos, iba al arroyo para recolectar el agua, durante el proceso ella se dilataba una hora cada mañana recogiendo agua  para su familia.

“Fue muy difícil cuando no teníamos agua. Teníamos que ir a el arroyo para recoger agua o en la iglesia y a veces teníamos que esperar haciendo fila por que toda la poblacion  necesita el agua. Eso era un problema para mí y mi familia y el agua que recogíamos no estaba muy limpio o seguro. Más que nada, usamos el agua para cocinar y para las tareas domésticas. A veces la manguera fallaba y no había suficiente agua durante 2 a 3 días y entonces nos iríamos al arroyo y recogíamos  agua para todos”.

La hija de Sandra, que lleva el mismo nombre de su madre Sandra,  se enfermaba frecuentemente con dolores de estómago y diarrea. Durante esos tiempos, Sandra y su esposo Danilo, compraban medicamentos para asegurarse de que su hija, Sandra, se recuperara.  Cuando Sandra se enfermaba perdía por lo menos, dos días de clase.

Ahora con el proyecto de agua potable terminado, Sandra, su familia y todos los residentes de San José Dipina tienen acceso a agua limpia y segura.

“¡Personalmente, siento alegría! Se logró algo que no pensamos que fuera posible. Siempre nos preguntamos cuándo tendríamos agua. Estaba cansada de tener que ir a buscar agua tan lejos y ahora me siento feliz porque tenemos agua”.

Han pasado dos meses desde la inauguración del proyecto. Sandra está feliz de que su hija no se haya enfermado. Ella utiliza el agua para todo, desde la limpieza hasta la bebida. Ahora Sandra tiene mas tiempo para hacer otras actividades, ahora va a las reuniones de la escuela, la iglesia, tiene más tiempo para atender sus cosechas y está emocionada por que tiene más tiempo para descansar ya que ya no tiene que preocuparse por ir a buscar agua para su familia.

Sandra compartió su historia y las muchas lecciones aprendidas sobre el sacrificio y la perseverancia. Espera que en el futuro San José Dipina tenga acceso a un mejor camino, electricidad, un centro de salud y un lugar para que jueguen los niños. En cuanto al futuro de ella y su familia, ella espera que sus hijos sigan sus sueños.

Sandra desea que su hija se convierta en un médico y su hijo, Danilo que lleva el mismo nombre de su padre, un ingeniero agrícola.

Y ahora con menos preocupaciones y una necesidad básica proporcionada – Sandra y Danilo pueden enfocarse en en sus sueños para que sus hijos tengan un mejor futuro.